De sobre como hacer actores de cambio y nuestra critica a las estrategias de educación de la ciudad

A los chicos en la universidad les han metido en la cabeza

  1. Investigar
  2. Emprender
  3. Triunfar o progresar

Pero ¿Por qué no funciona?, porque en una ciudad como Medellín que cuenta con una plataforma inmensa y hermosa para garantizar el emprendimiento, la investigación y el acceso a la educación y que destina un porcentaje alto de su PIB a la educación, la ciencia y la tecnología no hay emprendimiento, ni investigación exitosa que promuevan el progreso en manos de profesionales o investigadores exitosos.

Ojo no estamos diciendo que no hay investigación y que las investigaciones y los investigadores de nuestra ciudad no sean buenas, estamos planteando que el impacto de estas no es como debería sobre las necesidades de nuestras comunidades y ciudad. No vamos muy lejos, Colombia representa el 1% de los científicos de Latinoamérica y Latinoamérica representa el 1% de los científicos del mundo.

A pesar de invertir en ciencia, educación y tecnología tenemos un déficit de 19000 ingenieros y se estima que para el 2020 será un déficit de 100.000, muy pocos jóvenes se interesan por áreas relacionadas con ciencia y tecnología.

Nosotros durante estos dos años hemos identificado entre profesores y estudiantes una posible causa (no la única) para explicar el poco impacto de tan grandes esfuerzos por parte de la institución, y es la ausencia de conciencia del otro, la nula razón de lo social.

Prima el ego, la sed de resaltar, el deseo de triunfo en términos de dinero.

No puede existir emprendimiento, ni investigación con un desconocimiento del otro, el mejor emprendimiento es de quien identifica necesidades y las soluciona de manera accesible, no basta con querer emprender o plantear soluciones de difícil acceso.

Está o cualquier generación colombiana nunca va a ser exitosa y destacada hasta solucionar problemas comunes y colectivos a cambio de simplemente tener una mejor sociedad.

Cuando toda una generación se desligue del ego, de la sed de poder y de destacar podremos soñar con una segunda, tercera, cuarta y sucesivas generaciones, exitosas en cuanto investigación, emprendimiento y obviamente riqueza.

Pero ninguna generación se anima a hacer el primer curso o tal vez aun no la motivamos de la manera correcta para dar ese primer paso y emprender el proyecto -colectivo y generacional- de Construir una sociedad justa. Hasta ahora todos quieren llegar (solos) a un éxito utópico pensando en su bienestar sin entender que depende de un todo.

Sueñan con ganarse un nobel, tener un porsche, ser el inventor de punta, el mejor MD, el gran artista, sueñan con todo eso y se esfuerzan, de verdad se esfuerzan, pero un país sin centros de investigación no da nobeles, a un país sin carreteras no aguanta meterle un Porsche, no se hace inventor sin buena educación, con hambre o sin recursos, tampoco se es el mejor MD sin hospitales o un sistema de salud. Y esta última lista de cosas solo se construyen, se cuidan y se reclaman en comunidad, si no existe un pensamiento “común” no hay un cambio y sin ese cambio, no hay cuando hacer un país destacado con gente destacada.

Ni siquiera en el deporte…

Mientras nos mantengamos pobres socialmente siempre seremos pobres individualmente y cada patente, cada producto, cada invento, cada descubrimiento solo será papel y olvido.

Laboratorios de innovación con motivadores que promueven un éxito en torno a la acumulación de dinero, en una sociedad con una moneda devaluada es disparar con pólvora mojada, lo triste es que ahí se va nuestra plática y aunque vamos a concursos de robótica no dejamos de ser campeones de primaria, formamos los sueños de nuestros futuros investigadores y creadores en el esquema de rentabilidad, es como si les arrancáramos el alma, los invitamos a charlas motivacionales con Administradores, señores de mas de 40 años que hace tiempo le vendieron el alma al brillo, motivadores que al final terminan desvirtuando y opacando la razón y el deber ser de quienes sueñan con materializar proyectos que beneficien a todos.

Un mejor país se construye con planes generacionales, una generación de cambio social sería el primer paso para una segunda generación talentosa y luego esa generación de millonarios que tanto sueñan, si no es así, tendremos generaciones pobres hasta el infinito.

Reunimos a los chicos en bloques grises lejos de las comunidades en charlas aburridas con adultos que aún no han solucionado nada, pero hablan demasiado, todavía le apostamos a esa educación vertical, y los jóvenes terminan perdiendo el sentido de lo de todos para pensar únicamente en producir. las charlas de motivación se pierden entre bostezos o actividades que muestran como indicadores las listas de asistencia de X numero de chicos a una charla en espacios que aun no le atinan a la innovación.

Afuera siguen las mismas problemáticas ambientales, sociales, culturales, nuestros jóvenes no van a cambiar la ciudad si no la caminan, sino se apropian de actividades realmente sociales que les permita identificar las necesidad de nuestras comunidades, la investigación debe surgir de estas necesidades, igualmente las creaciones y los proyectos de transformación.

hace falta un proyecto de educación y formación por generaciones, un macro plan para la sensibilización social de cualquier joven interesado en cualquier área de estudio, es muy difícil pedirle a los físicos o los ingenieros que transformen una sociedad si aún no conocen los problemas de esa sociedad, es muy difícil emprender y liderar un proyecto tecnológico de impacto social si quien lo administra o lo aplica socialmente desconoce las posibilidades tecnológicas y de saberes de quienes se encargan de hacer ciencia.

Otra es la limitación y la pobre cobertura, las capacitaciones y la participación en proyectos de formación para la innovación, el emprendimiento y la ciencia son limitadas y condicionadas por promedios o participación en grupos en donde no todos pueden participar. Medellín tiene una infraestructura que se presta para descentralizar la educación y los espacios de formación e ideas, trabajar y estudiar es una realidad de muchos jóvenes en la ciudad que no les permite participar en semilleros o charlas en horarios de oficina, a veces los chicos cuentan con únicamente los pasajes para asistir a sus clases y los grupos favorecidos como semilleros son en horarios donde no pueden participar.

la Universidad sigue mirando a la institución pública y privada como una fuente de ingresos y tristemente no hemos superado la “publicación”, exigimos doctores, mucha gente que a veces no quiere dar clase y que se formó en otros países con otras tecnologías y otras realidades, aun no sabemos como motivarlos y controlar su frustración frente a un montón de ausencia de recursos, aun no sabemos como potencializar los saberes de esos doctores para convertirlos en actores de cambio, nos llegan técnicos que no piensan mucho, necesitamos tomar todo ese potencial y reinventarlo para nuestra ciudad y nuestras comunidades, necesitamos primero solucionar todas esas falencias que ahora nos impiden avanzar en ciencia y tecnología, buscar estrategias de articulación y debemos empezar por el componente social.

la universidad debe empoderarse de los espacios de ciudad, descentralizar el conocimiento, nuestra ciudad esta llena de parques bibliotecas, unidades de vida articulada entre otros donde pueden converger esos jóvenes y adultos que no pueden ingresar a la universidad por la falta de un carnet, el conocimiento debe moverse por la ciudad, los académicos deben salir de los claustros y dialogar de tu a tu con los ciudadanos, la ciencia debe divulgarse no aparentarse.

en este país los profesionales nos formamos para el servicio, para pensar, para crear y para enseñar y si podemos generar una cultura de compartir saberes en comunidad estaremos haciendo ciudadanos informados que tomaran mejores decisiones.

No es la única solución, pero es uno de esos pilares a fortalecer.

Por Juangato

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